Consejos a tener en cuenta para ayudar a la adecuada nutrición del adulto mayor

content

La nutrición se refleja en el estado de salud de una persona. Los alimentos que se consumen tiene el potencial de ayudar a prevenir o aumentar el riesgo de determinadas enfermedades como la hipertensión arterial, la osteoporosis, ciertos cánceres y las enfermedades del corazón. Tanto los médicos como los cuidadores, y los mismos adultos mayores, juegan un papel importante en el proceso de prevención de las enfermedades y sus complicaciones, lo que empieza con una alimentación saludable.

Los cuidadores, como parte importante del equipo de salud, deben estar atentos a los hábitos alimenticios y a diferentes signos y síntomas que pueden sugerir una nutrición inadecuada.

¿En qué consiste una nutrición adecuada en este grupo de edad?

Según las Guías Dietéticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las personas mayores de 50 años de edad deben comer a diario los siguientes alimentos:

  • Frutas: 1½ a 2½ tazas (½ taza de fruta equivale a 16 uvas o a un durazno mediano).
  • Verduras: 2 a 3½ tazas (1 taza de verduras picadas equivale a dos tazas de espinaca cruda).
  • Granos: de 5 a 10 onzas (una onza de granos equivale a una tajada de pan integral, una taza de cereal en hojuelas o media taza de arroz cocido o pasta).
  • Proteínas: de 5 a 7 onzas (una onza de proteína equivale a un huevo, un cuarto de taza de frijoles cocidos o tofu).
  • Lácteos: 3 tazas de leche semidescremada o descremada (una taza de leche equivale a una taza de yogurt natural o a dos tajadas de queso).
  • Aceites: 5 a 8 cucharaditas. Alimentos como el aguacate, las aceitunas y las nueces son ricos en aceites saludables.
  • Fibra: frutas, cereales de grano entero y verduras ayudan a prevenir el estreñimiento y enfermedades como la diabetes.
  • Las grasas sólidas, como la mantequilla, los azúcares añadidos y los alimentos altos en sodio, se deben evitar.

El cuidador debe ayudar a que se cumplan estas recomendaciones y esto se puede lograr, por ejemplo, convirtiendo el desayuno, el almuerzo y la comida en un evento social, ya sea con la familia o los amigos. El cuidador debe motivar también al adulto mayor a comer alimentos ricos en nutrientes, y lo puede hacer mediante la preparación de la comida, agregando proteínas como mantequillas de nueces sobre galletas de frutas y claras de huevo adicionales a las tortillas de verduras. Si hay restricciones nutricionales por algunas enfermedades, el cuidador puede hacer la comida menos simple al usar limón, hierbas y especias en vez de sal, por ejemplo.

El cuidador, además de verificar y garantizar que el adulto mayor consuma los alimentos arriba mencionados, puede vigilar que la ingesta calórica sea adecuada. Para ello, debe realizar el cálculo calórico diario de la dieta. Para saber si está bien, por encima o por debajo de lo indicado, puede tener en cuenta la siguiente tabla:

 

Sedentario

Moderadamente activo

Muy activo

Hombres

2000 calorías/día

2200 a 2400 calorías/día

2400 a 2800 calorías/día

Mujeres

1600 calorías/día

1800 calorías/día

2000 a 2200 calorías/día


Si las cantidades de comida no corresponden a las adecuadas, el cuidador debe alentar a que se cumplan los requerimientos nutricionales y estar muy atento a las señales de desnutrición. Se pueden considerar como signos de alerta de desnutrición en un adulto mayor la presencia de algunos indicadores como un índice de masa corporal anormal, pérdida de peso involuntario, deficiencias vitamínicas específicas y consumo dietético disminuido. También se puede sospechar cuando la persona tiene una pobre cicatrización, hematomas que se forman fácilmente, caídas y fracturas frecuentes o complicaciones odontológicas. Los adultos mayores con restricciones alimentarias, un ingreso bajo, poco contacto social, depresión o alcoholismo, y aquellos en tratamientos con algunos medicamentos, están en mayor riesgo de desnutrición.

El cuidador de un adulto mayor tiene un rol importante: conocer los signos de alteraciones en la nutrición; sin embargo, en ocasiones son difíciles de detectar. Al compartir tiempo, sobre todo durante las comidas, se pueden observar con mayor facilidad.

Finalmente, la presencia del cuidador en la consulta médica es también crítica, pues puede informarle al médico sobre los hábitos alimenticios en casa y si hay o no presencia de riesgos y signos de malnutrición. De igual forma, el cuidador es un apoyo para recibir indicaciones y recomendaciones para que después se cumplan de manera adecuada en la casa. 

Escrito por: redacción Avances en Salud, Editores Académicos SAS. Septiembre 2016.

Referencias:

  1. Wells, J. L., & Dumbrell, A. C. (2006). Nutrition and aging: assessment and treatment of compromised nutritional status in frail elderly patients. Clinical interventions in aging, 1(1), 67.
  2. https://www.nia.nih.gov/health/publication/healthy-eating-after-50
  3. http://www.who.int/nutrition/topics/ageing/en/index1.html