Viviendo una vida activa con Incontinencia

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La incontinencia urinaria se define como la queja de un paciente de filtración urinaria involuntaria, según la Sociedad Internacional de Continencia. Es una condición que ocurre en hombres y mujeres, pero es más común en las mujeres y los mayores de edad.  La incontinencia afecta significativamente la calidad de vida, pues tiene un impacto emocional, psicológico y financiero importante.

La incontinencia suele ser la manifestación de una enfermedad de base y, en la mayoría de los casos, es crónica y progresiva, aunque también puede ser transitoria con resolución espontánea. La incontinencia crónica se puede clasificar en incontinencia de estrés, de urgencia, neuropática, congénita, por rebosamiento o falsa, iatrogénica o fistulosa, pero las más comunes son la de urgencia, de estrés, por rebosamiento y la mixta.

Las etiologías más comunes de la incontinencia de urgencia son las infecciones de vías urinarias, la vaginitis atrófica, el accidente cerebrovascular, las lesiones de la médula espinal y la enfermedad de Parkinson. La incontinencia de estrés usualmente es causada por el parto vaginal, por obesidad o por postoperatorio de prostatectomía. La incontinencia por rebosamiento es secundaria al uso de anticolinérgicos, hiperplasia prostática benigna, prolapso pélvico, diabetes mellitus, esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal, impactación fecal y masa pélvica. La incontinencia mixta, como su nombre lo dice, combina las etiologías de las otras tres. Muchas de estas etiologías afectan de por sí diferentes aspectos de la calidad de vida, de tal forma que con la aparición de la incontinencia, el deterioro es aún mayor.

En diferentes encuestas que se han realizado acerca de la incontinencia de urgencia, se reportan sentimientos de resentimiento y frustración por la pérdida de control, y de miedo por estar cerca a personas que pueden percibir el olor a orina.  Adicionalmente, los efectos de la incontinencia en la calidad de vida se correlacionan con la frecuencia, nicturia y el uso de toallas protectoras. En cuanto a las relaciones, se reporta que la incontinencia afecta la vida sexual; asimismo, tiene impacto en las relaciones familiares, ya que los seres queridos resienten la decisión que toma la persona con incontinencia de siempre querer estar en casa y evitar la socialización con otras personas. Los afectados por esta enfermedad reportan que ellos limitan la mayoría de sus actividades, como las personales (por ejemplo, el ejercicio, las aficiones y las reuniones amistosas), las familiares y las laborales, por temor al rechazo o por vergüenza.

Las principales preocupaciones de las mujeres con incontinencia son la disponibilidad de baños, la pérdida de control, la ansiedad y los trastornos del sueño. Específicamente, las mujeres menores de 70 años se preocupan por el aspecto estético y los posibles detrimentos en las citas y la actividad sexual. Las mujeres con incontinencia requieren más frecuentemente asistencia para llevar a cabo actividades diarias como cocinar, realizar tareas domésticas, ir de compras, vestirse, alimentarse, bañarse e ir al baño.

Los estudios en hombres son más limitados, pero sí se reporta que ellos ven afectadas severamente las actividades físicas a causa de la incontinencia moderada a severa. Al salir, los hombres se enfocan en limitar la cantidad de líquido consumido, en ubicar baños públicos. En general, salen menos y restringen ciertas actividades como alzar objetos pesados y hacer fuerza.

La presencia de estas preocupaciones altera significativamente la forma en que las personas con incontinencia llevan una vida activa. Es importante que, como médico, se le recuerde a todas las personas que la incontinencia no es una parte normal del envejecimiento y que hay métodos de tratamiento efectivos disponibles. Se deben discutir con el paciente las opciones terapéuticas y no terapéuticas, al igual que las recomendaciones de estilo de vida, como cambios en la dieta y en la higiene personal.

Es muy importante que las personas con incontinencia sepan que tienen la posibilidad buscar ayuda adicional, como la de un cuidador que puede ser un apoyo necesario para su vida diaria.

Escrito por: redacción Avances en Salud, Editores Académicos SAS. Septiembre 2016. 

Referencias:

  1. Smith, D. R., Tanagho, E. A., & McAninch, J. W. (2008). Smith's general urology. Lange Medical Books/McGraw-Hill,.
  2. Abrams, P., Kelleher, C. J., Kerr, L. A., & Rogers, R. G. (2000). Overactive bladder significantly affects quality of life. Am J Manag Care, 6(11 Suppl), S580-S590.